Historia y mecánica en la NM

Delfina Bogliotti (Voluntaria NM)

El pasado viernes se llevó a cabo una nueva edición de la Noche de los Museos, y el Museo Científico Tecnológico de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC dijo presente. Desde hace dos años, este museo traslada parte de su colección a la sede centro de la facultad, más precisamente al edificio de la Academia Nacional de Ciencias, sobre calle Vélez Sársfield al 249. Allí comparte el espacio con los museos Botánico, de Mineralogía y Geología, de Paleontología y de Zoología. 

Los y las visitantes se fueron acercando a la Academia a partir de las 20 hs., luego de finalizado el acto de apertura en la plazoleta frente a la Iglesia de la Compañía de Jesús, al que asistieron autoridades de la UNC y de los gobiernos provincial y municipal.

En ese momento todo estaba listo: cada motor en su lugar, acompañado de paneles informativos y de un código QR, pensados para mejorar la interacción con el público. “Los que más vienen son los viejos fierreros, los interesados en mecánica”, me cuenta Juan Pablo, miembro del equipo del Científico Tecnológico.

Entre idas y venidas, pude corroborarlo: en grupo, en familia, en pareja o de manera individual, cientos de personas se fueron acercando a la exposición, centrando su atención en el “Le Rhône 9J”, una de las “joyitas” del museo. Éste es un motor aeronáutico de origen francés, y equipó aviones militares que combatieron en la Primera Guerra Mundial. Su particularidad, lo que lo hace atractivo al interés del público, es que mientras está en funcionamiento gira conjuntamente con la hélice del avión. Esto se podía ver en las pantallas que acompañaban la exposición, donde se mostraban imágenes de aviones restaurados y en funcionamiento. 

A medida que iba transcurriendo la noche, más visitantes se iban acercando al espacio del museo y, mientras contemplaban las exposiciones, consultaban a los miembros del museo sobre las características de cada motor.

Otra Noche de los Museos pasó, mi primera como voluntaria. Conocí compañeros y compañeras excepcionales, con quienes aceptaría sin dudar volver a trabajar. Pero sobre todo, entendí que participar en la Noche siempre da nuevas oportunidades para  aprender.