“La tierra nos cría, la tierra nos come”, nueva muestra en el Museo de Antropología

"La tierra nos cría, la tierra nos come. Cosmopolíticas del cerro", es una muestra que se inaugura en el Museo de Antropología de la UNC en el marco de La Noche de los Museos y nos invita a recorrer los caminos de un trabajo etnográfico desarrollado en la Comunidad Aborigen de Huachichocana, emplazada en los cerros jujeños del departamento Tumbaya.

Habitar Huachichocana es hacerlo entre cerros, quebradas, cuevas, ríos y ojos de agua. Allí, vivir sobre la tierra supone vivir con ella, en diálogo constante. Estas conversaciones transitan la vida familiar y ritual entretejiendo a personas, plantas, animales, lluvias y piedras que se crían, se comen y se tornan productivos mutuamente. Para dar continuidad a la vida son indispensables los movimientos estacionales por el paisaje, el trabajo con la tierra y el agua. Esfuerzos constantes que también incluyen a las relaciones con los muertos y a las memorias de los abuelos.

A través de textos, fotos, objetos audios y videos, esta muestra trae estos diálogos hasta nosotros. La idea general y el montaje se encuentran basados en un libro que recupera las memorias de la comunidad y que fue escrito y producido junto con antropólogos  de diferentes instituciones (Instituto de Antropología de Córdoba-CONICET, Universidad Nacional de Córdoba, Universidad Nacional de La Plata). En el marco de una investigación colaborativa, fueron consensuadas las mejores formas de poner en palabras e imágenes a las experiencias de vida en los cerros. El trabajo dio sus frutos y a finales de 2015 fue publicado con el nombre De pircas, cardones, rastrojos, chivos y cuevas. Historia de la Comunidad Aborigen de Huachichocana, quedando su propiedad intelectual y derechos de distribución en manos de la comunidad. Hoy, ese libro se muestra en el primer piso del Museo de Antropología.

Huachichocana y su gente nos invitan en esta noche a dar un paseo por sus paisajes y a imaginar las diferentes formas en que la democracia cultural puede ponerse en variación y devenir, como los cerros siempre sugieren, una relación fértil.